La Homosexualidad en la Biblia: Romanos 1:26-28

La Homosexualidad en la Biblia: Romanos 1:26

He colocado una serie de artículos denominados “la homosexualidad en la Biblia”, en los que uno a uno abordo de forma detallada los textos que mencionan la homosexualidad, y que en este artículo corresponde al escrito del apóstol Pablo en romanos 1:26-28. Aquí Pablo escribe:

«Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen…»

Esto lo leemos en la versión Reina Valera 1960, aunque hay personas que afirman que este texto se podría traducir de manera distinta.

¿Por qué estudiar este texto?

Este texto se ha vuelto relevante debido a que contrario al cristianismo ortodoxo e histórico, algunas personas piensan que hay un error de traducción, y que aquí no se condena la homosexualidad. Por supuesto, es normal pensar que estas personas están predispuestas a ver el texto de una manera específica porque, en vez de aceptar llanamente lo que dice el consenso de la Escritura, prefieren amoldar esa Escritura.

A veces nos preguntamos: ¿cómo puede haber iglesias cristianas pro homosexuales, será que no leen la Biblia? Y la respuesta es que sí la leen, pero tienen una exégesis predispuesta que les hace ver que la homosexualidad no se condena en la Biblia. Un texto como este, de romanos 1, no lo consideran como un juicio a las relaciones homosexuales sino a la práctica de la prostitución masculina.

Otros ven aquí, también a favor de la homosexualidad, que Pablo sólo está en contra de la idolatría, cuyos efectos llevaría a algunos a practicar la bestialidad y el abuso con personas de su mismo sexo. Pero que una relación de amor entre dos hombres o entre dos mujeres, estaría permitida. Este tipo de creencias nos llevan a elaborar una respuesta.

El argumento pro homosexual

Muchos se sorprenden de que exista “iglesias” que no sólo aceptan las relaciones homosexuales sino que las promueven como una opción normal. Estas “iglesias” mantienen una interpretación distinta, alegando que Pablo no condena la homosexualidad, sino la homosexualidad en el marco de la idolatría pagana. ¿Esto es cierto?

Para que esto sea razonable, no sólo no debería haber ninguna otra condena al homosexualismo en la Biblia, sino afirmaciones directas a su favor. Lamentablemente para la teología gay no hay ni lo uno ni lo otro.

¿El amor es la norma para todo?

Básicamente la teología gay toma una verdad para afianzar sus postulados incorrectos y hacerlos sonar correctos. Todos sabemos que en la Biblia el amor es la marca de todo cristiano, que Dios amó al mundo, y que el amor es fundamental. Pero esto lo usan como excusa para inferir que dado que puede existir amor entre homosexuales, debemos aceptarlo como válido.

¿Nos olvidamos de la moral? ¿Nos olvidamos que Dios exige obediencia como expresión de amor? ¿Puedo tener sexo con un animal sólo porque lo amo? Que dos personas casadas se amen a escondidas de sus parejas, ¿valida el adulterio? Jesús dijo: “si me aman, guarden mis mandamientos” (Jn 14:15). El argumento de los homosexuales cae por su propio peso.

Analizando a Pablo: Pasiones vergonzosas

Aunque el pasaje es bien claro, no obstante señala algunas cosas que voy a destacar: Cuando Pablo habla de Pasiones vergonzosas, lo hace con dos palabras griegas: “pathos”, que significa en este contexto “malos deseos”; y la otra palabra que se traduce como vergonzosas es el griego “atimia”, que significa vergonzoso, deshonra, vil, vergüenza.

Dicho de otra manera: cayeron en lo más vil y avergonzado con sus malos deseos. Es una palabra fuerte para aquellos que creen amarse aun con el amor más puro, pero bajo la óptica de Dios parece ser lo más vil y degradante.

Dejando el uso natural

También nos hablan del uso natural. ¿Qué es esto? El uso natural se refiere al trato biológico, no sociológico. Recuerde que la Biblia dice que Dios creó al hombre y la mujer, y les dijo “fructificad y multiplicaos” (Gn 1:27,28). Aquí Dios da por sentado el orden natural de la sexualidad.

Ahora bien, Dios establece algo que nuestra cultura moderna ha intentado distorsionar: la unión matrimonial. Es estéril señalar que la homosexualidad puede ser natural viéndolo desde el punto de vista de algunos animales en los que parece normal la homosexualidad. Estamos hablando de humanos. Dios dice más adelante en nuestro texto: “Por tanto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne” (Gn 2:24).

La unión matrimonial establecida por Dios es el hombre y su mujer, no el hombre con el hombre ni la mujer con la mujer. ¿Y cómo se puede engendrar una sola carne? Con un hombre y una mujer! A eso se refiere la Biblia con “uso natural”, es decir, la heterosexualidad. La Nueva Versión Internacional (NVI) lo dice así en el verso 27: «Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer.»

William Hendriksen escribe en su comentario a Romanos:

Según la clara enseñanza de la Escritura, las relaciones sexuales fueron creadas para el esposo y su mujer, ¡y para nadie más! (Gn. 2:24). Cf. Mt. 19:5; Mr. 10:7, 8; 1Co. 6:16; Ef. 5:31. Todo lo demás es “contrario a la voluntad de Dios”. Está en conflicto con la intención del Creador.

Basta con la expresión “uso natural” para concluir que Pablo condena aquí la homosexualidad.

¿Lascivia?

La palabra lascivia significa ausencia de cohibiciones, indecencia, desenfreno… la idea prominente es de una conducta desvergonzada. Si esto lo usamos a que las personas usan la lascivia por haber dejado el uso natural que el hombre ha de tener con la mujer, nos encontramos con algo muy similar a nuestra sociedad actual, en la que se reclama el “derecho” a casarse hombres con hombres o mujeres con mujeres.

Estos tópicos son básicamente las columnas del pasaje de romanos 1:26-28. Dios ve con desagrado las relaciones homosexuales, porque corroen la sociedad y alteran el orden natural que estableció para la pareja y el matrimonio. Pero aún hay más…

Romanos 1:26-28 condena la homosexualidad

Aunque se quiera negar, es evidente que Pablo condena el homosexualismo, no sólo aquí en romanos, sino en otros textos como 1Corintios 6:9. John Stott escribe:

Es evidente que Pablo está describiendo la conducta descabellada, desvergonzada, libertina, promiscua de las personas a quienes Dios había “abandonado”.

Pablo hace alusión de mujeres y hombres que en vez de hacer lo que es natural, se desvían haciendo actos que debería darles vergüenza. Pablo dice que Dios los deja para que reciban en sus propios cuerpos la paga por su error. Para nadie es un secreto que el sida es la mayor plaga entre los homosexuales y bisexuales, quienes, nada más en los EEUU, ocupan cerca del 70% de contagiados, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

La homosexualidad no es imperdonable

En nuestro acercamiento con homosexuales no debemos verlos como quienes han cometido el pecado imperdonable y ya están condenados, sino como creyentes potenciales a quienes Dios puede sacar de la oscuridad tal como nos sacó a nosotros de nuestros caminos.

Hay otro grupo que no son necesariamente escépticos sino que se consideran creyentes, que erróneamente afirman que no hay incompatibilidad entre cristianismo y homosexualismo. La Biblia afirma otra cosa. Ya vimos en 1Corintios 6 que Dios condena la homosexualidad entre otros pecados como el adulterio, la idolatría etc., y que muchos habían abandonado esa manera de vivir, como está escrito: «Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios» (1Cor 6:11). Esto dista mucho de lo que los pro homosexuales y la teología queer quieren enseñar.

Espero haber contribuido con la enseñanza, aportando respuestas que puedan ser usadas en nuestra apologética. Que el Señor te bendiga.

 

Bibliografía:

  • John Sttot, “Homosexualidad, ¿una opción cristiana?”, Ediciones Certeza ABUA, pág 32.
  • Thomas E. Schmidt, “La Homosexualidad: Compasión y claridad en el debate”.
  • A. T. Robertson, Comentario al Texto Griego del Nuevo Testamento: Romanos.
  • Samuel Perez Millós, Comentario Exegético al Texto Griego del Nuevo Testamento, Romanos.
  • William Hendriksen, “Comentario a Romanos”.

 

Acerca del Autor

Juan Valles
Juan Valles
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Teólogo en formación, predicador del evangelio; apasionado por la apologética y la doctrina cristiana; se dedica al estudio de sectas y movimientos religiosos. Está casado y reside en Caracas.

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