Enseña 2Tesalonicenses 2:15 la tradición católica?

Enseña 2Tesalonicenses 2:15 la tradición católica?

En conversaciones con nuestros amigos católicos es común tocar el tema de la tradición, la cual ellos tienen como una de sus fuentes de autoridad. Y como hay algunos puntos que nos separan doctrinalmente, este tema saldrá a relucir cuando no tengan un argumento bíblico ante alguna demanda de evidencia. Pero, ¿tienen base bíblica para que deba existir la tradición como autoridad aparte de la Biblia? Los católicos sostienen que en 2Tesalonicenses 2:15 se da a entender que la tradición católica tiene apoyo bíblico. ¿Es esto cierto?

Cuando vamos a la Biblia y buscamos este versículo, se nos dice: «Así que, hermanos, sigan firmes y manténganse fieles a las  enseñanzas que, oralmente o por carta, les hemos transmitido» (NVI). O, como lo dice una versión católica, «Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.» (Biblia de Jerusalén).

Así, el término clave en este pasaje, citado por la versión católica parece ser la palabra «tradición» (DHH, ), mientras que en otras traducciones leemos «doctrina» (RVC, BTX, LBLA, NBLH, JBS), o «enseñanzas» (NTV, PDT). Pero sea doctrina o enseñanza, ¿Qué nos quiere decir este pasaje?

La exhortación en 2Tesalonicenses 2:15, ¿no todo es Biblia?

A partir de este texto de 2Tesalonicenses 2:15 nuestros amigos católicos pretenden establecer la tradición como una regla de fe o autoridad distinta a las Escrituras. ¿No es contradictorio esto? Ellos necesitan que la Biblia les autorice a no contar sólo con la Biblia, necesitando la Sola Escriptura que se esfuerzan en rechazar. Pero, cuando Pablo escribe estas cosas no está afirmando que no todo es Biblia, sino que es una exhortación a mantener nuestra vocación cristiana, siendo dignos de nuestro llamamiento, pues como escogidos de Dios debemos mantenernos y retener la doctrina o enseñanzas que se nos han transmitido, bien sea por escrito como oralmente.

Pablo dijo que las enseñanzas doctrinales habían sido transmitidas, por ellos los apóstoles, tanto escritas como oralmente. Esas enseñanzas radican en que como apóstoles, ellos eran los encargados de comunicar el mensaje que Jesucristo les transmitió, porque como familia de Dios hemos sido «edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas…» (Efe 2:20), no sobre lo que enseñen los cristianos o la iglesia de siglos posteriores.

Una errada suposición

La suposición del catolicismo en torno a este texto es que toda enseñanza que provenga de la iglesia debe aceptarse porque aquí en 2Tesalonicenses 2:15 sugeriría que no todo es escrito. Yo mismo defendería esa idea si realmente eso fuere lo que dijera el texto. Pero ni dice que se trata de aceptar todas las enseñanzas orales que puedan surgir en el futuro, ni tampoco dice que se debe aceptar toda enseñanza de la Iglesia.

El error católico

Ya entendimos que los católicos están equivocados. Ahora nos toca decir el porqué. Para ello voy a enumerar cuatro puntos importantes:

  1. No se emite un cheque en blanco: Esto se debe a que en ninguna parte de la Biblia se nos enseña que la revelación divina vendrá a futuro fuera de la Escritura, y la razón es muy sencilla: si algo nos enseña la Biblia es que sólo Dios es digno de confianza, como está escrito: «¡De ninguna manera! Dios es siempre veraz, aunque el hombre sea mentiroso…» (Rom 3:4).
  2. Que alguien sea de la Iglesia no es garantía de que lo que dice sea siempre correcto. Un ejemplo de esto lo tenemos en Pedro, quien siendo incluso apóstol (y a quien los católicos creen fue su primer papa) tuvo que ser confrontado por Pablo (Gal 2:11-13). Por ello, que la Iglesia o un líder de la misma diga o haga algo no significa que deba tomarse como doctrina si no es Dios quien lo ordena.
  3. El propósito de Pablo: el contexto no indica que los cristianos, fuera del tiempo de los apóstoles, tendrían una fuente de revelación o autoridad distinta a la Escritura, sino que se debe atender esa doctrina o enseñanza «que habéis aprendido de nosotros», es decir, de los apóstoles.
  4. La Validez de la Inspiración: Aunque no todo está en la Escritura (y hubo muchas más enseñanzas que se dijeron de forma oral), el principio que escribiera el mismo Pablo por inspiración es que lo que quedó escrito es lo que nos ha de servir (2Tim 3:16), y que aunque no todo se haya escrito, Dios ha provisto en las Escrituras lo que necesitamos (Juan 20:30-31).

Conclusión

Las enseñanzas orales de los apóstoles no eran un contenido ajeno a la Escritura, sino que era lo que se convertiría en Escritura inspirada. Y, mientras estos apóstoles continuaban con vida, no había problema con lo que pudieran enseñar ajeno a esa Escritura que se iba componiendo, pues ellos contaban con la doctrina de Jesús como testigos de primera mano de sus hechos y palabras. Luego de la muerte de los apóstoles no había garantía de veracidad en cuanto a estas cosas. Y la Escritura pasó a ser la garantía de que lo que se enseña allí sería lo que se debe creer. Esa garantía indica también que cualquier cosa que se enseñara en el futuro, contrario a esa Escritura inspirada, sea anatema, aunque lo dijera un ángel (Gal 1:8).

Si usted es católico mi recomendación es que crea en la Palabra viva y eficaz de Dios. No hay garantía de que las enseñanzas ajenas a esa Escritura sean de Dios, aunque hayan sido dichas por ángeles, líderes u organizaciones que parezcan de Dios. Para una mejor comprensión de este tema, recomiendo leer el artículo titulado: La Biblia y la Tradición católica: ¿Qué autoridad seguir?. Que el Señor te bendiga.

Acerca del Autor

Juan Valles
Juan Valles
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Teólogo en formación, predicador del evangelio; apasionado por la apologética y la doctrina cristiana; se dedica al estudio de sectas y movimientos religiosos. Está casado y reside en Caracas.

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