La reencarnación y la Biblia

¿Qué dice la Biblia acerca de la reencarnación? | EDF Apologetica Cristiana

En algunos círculos el tema de la reencarnación suele destacarse. Quizá porque algunas personas no están muy claras con lo que ocurre tras la muerte. He conversado con personas que creen que al morir se acaba todo, y con personas que dicen que hay vida tras la muerte. Y a este respecto, algunos creen que volverán a encarnarse, bien en forma de humano, de insecto o animal. ¿Es la reencarnación compatible con el cristianismo? ¿Qué dice la Biblia acerca de la reencarnación?

¿Qué es la reencarnación?

Se entiende también como transmigración del alma, y es enseñada como el proceso de desencarnarse tras la muerte para incorporarse en un nuevo cuerpo y volver a una existencia terrenal. Es el paso a otras formas de existencia. Un diccionario agrega:

Tanto la reencarnación como la transmigración tienen su origen en una concepción cíclica de la vida y del tiempo por parte de ciertos pueblos y religiones primitivos. Implica un proceso de purificación del alma a través de la transformación.

Esta creencia está profundamente arraigada en el pensamiento oriental. Es propia del budismo, el hinduismo, la nueva era, en la mayoría de las corrientes del ocultismo y otras.

La Autoridad de la Biblia

Incluso quienes no aceptan la Biblia reconocen que hay en sus páginas una autoridad de la que desean beneficiarse. Por ejemplo, aunque la Biblia no enseña la homosexualidad, hay quienes han intentado vincularla de forma positiva con la Biblia. También, hace poco una persona que pertenece a la religión yoruba (entendida como santería cubana) me insinuó que su fe está basada en cosas que enseña la Biblia, como el sacrificio animal, la sangre, muerte vicaria, etc. Por ello no debe sorprendernos que algunas personas crean hallar en la Biblia una apología a la reencarnación.

La Biblia de los reencarnacionistas

Para quienes creen en la reencarnación, hay algunos textos en la Biblia que parecen enseñarla de forma enfática. Veamos algunos:

Nacer de Nuevo y reencarnación

Por ejemplo, la conversación de Jesús con Nicodemo tendría como conclusión la enseñanza en la reencarnación: «nacer de nuevo» (ver Jn 3:3-21). Pero una lectura del contexto dice algo distinto: Jesús habla de nacer por la acción de Dios, en esta misma vida, por la fe en Jesús y mediante el Espíritu Santo.

¿La reencarnación de Elías?

Algunos suelen citar también Mateo 17:10-13 en apoyo a la reencarnación: Jesús dice que Juan el Bautista era el Elías que había de venir (ver también Mt 11:14). Primero que nada, Elías nunca murió sino que fue llevado al cielo sin experimentar la muerte (2Re 2:11,12), de modo que no pudo reencarnar. Segundo, la identificación de Juan con Elías es porque Dios revistió a Juan con el mismo celo y poder que a Elías.

Cuando un ángel anunciaba el nacimiento de Zacarías, dijo que éste iría con el espíritu (no el alma) y el poder de Elías, y reconciliar con Dios a los israelitas de la forma en que Elías lo hizo en el pasado (ver Lc 1:16,17). Y aunque Elías no murió, Juan sí. Y cuando a Elías (quien sabía sobre su nacimiento y misión) se le preguntó si era Elías, fue claro al decir: “no lo soy” (Jn 1:21). Así que descartemos esa opción.

Lo que dice la Biblia en contra de la reencarnación

Aunque en la Biblia no se nombra la reencarnación, sí nos da una muestra de la imposibilidad que ocurra. Hay algunos textos sobre lo que ocurre tras la muerte que evidencian que entre cristianismo y reencarnación no hay conexión posible.

Salvados o condenados, no reencarnados

Primero, la Biblia no presenta el destino de las personas como un ciclo interminable de reencarnaciones, sino como algo lineal cuyo destino final es la vida eterna para algunos, y la muerte eterna para otros.

La muerte es limitada

Otro fuerte argumento contra la reencarnación lo establece la Biblia en Hebreos 9:27. Allí se nos dice que la muerte física ocurre sólo una vez y después de esto viene un juicio. Este juicio tampoco determina si la persona ha de enfrentar un karma o reencarnar, sino que corresponde a su destino final, descrito arriba previamente.

El rico y Lázaro

Otro texto que refuta la idea de la reencarnación lo hallamos a partir de Lucas 16:19. Aquí Jesús narra la muerte de dos personas y su posterior condición. Ninguno de ellos reencarna. Jesús, por el contrario, los presenta a ambos separados por un abismo, uno sufriendo y otro gozando de las mieles de la salvación en un lugar donde están todos los muertos. No hay transmigración.

El Ladrón arrepentido

En Lucas 23:43 el Señor Jesús le promete a un arrepentido ladrón que ese mismo día estarían juntos en el paraíso. No hay razón para dudar de ello sino de los que afirman que existe una reencarnación.

La Resurrección de Cristo

Y por último, el toque final lo da la experiencia de Jesucristo. Una de las enseñanzas centrales en las Escrituras es que tendremos un cuerpo nuevo, teniendo como garantía la resurrección de Jesús. La Biblia muestra que Jesús murió y resucitó (no reencarnó), y se presentó vivo con muchas pruebas. Pablo escribió: «Pero lo cierto es que Cristo sí resucitó de los muertos. Él es el primer fruto de una gran cosecha, el primero de todos los que murieron.» ─ 1Cor 15:20

 

La Biblia refuta la Reencarnación

Entonces podemos concluir que lo que la Biblia presenta para el ser humano es una historia que concluye en la eternidad, no en un ciclo interminable de reencarnaciones. El ser humano muere, y luego de ello le espera un juicio (Heb 9:27). La Biblia también acaba con toda posibilidad de reencarnación cuando Jesucristo resucita. Quienes creen que tras la muerte les espera un nuevo cuerpo, humano o animal, sólo adoptan una idea que ganó aceptación, no una verdad.

Oro para que este artículo sea de bendición para todo cristiano, a fin de llevar a otros hacia la verdad de Jesucristo.

Un abrazo.

Acerca del Autor

Juan Valles
Juan Valles
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Teólogo en formación, predicador del evangelio; apasionado por la apologética y la doctrina cristiana; se dedica al estudio de sectas y movimientos religiosos. Está casado y reside en Caracas.

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