Respuestas a los Argumentos Católicos sobre el Purgatorio

Respuestas a los Argumentos Católicos sobre el Purgatorio | EDF APOLOGETICA

Algunas personas creen que después de la muerte existe la posibilidad de que el individuo no vaya directamente al cielo o al infierno, sino a un lugar intermedio llamado purgatorio. Esto, con la finalidad de purificarse de algunos pecados para posteriormente ir al cielo. Ya que normalmente quienes sostienen esta enseñanza son miembros de la Iglesia católica romana, he preparado estas respuestas a los argumentos católicos sobre el purgatorio.

Para entender mejor este concepto, vayamos a lo que dice el Catecismo de la Iglesia católica:

“Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo.” (Catecismo de la Iglesia Católica #1030)

Y también dice:

“La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos que es completamente distinta del castigo de los condenados.” (Catecismo de la Iglesia Católica #1031)

Ya con este escenario, vayamos a la Biblia y revisemos lo que dicen los defensores de esta doctrina.

¿Apoya la Biblia el concepto del purgatorio?

Aunque la palabra “purgatorio” no está en la Biblia, no obstante podemos ver si se hace alguna mención explícita o implícita que permita creerlo. El catolicismo quizá no tiene mayor problema en hacer creer a sus feligreses la realidad del purgatorio sin usar la Biblia, pero al resto del cristianismo debe presentar una argumentación bíblica. Cuando se le pregunta por ello a algún católico más o menos instruido, presentará alguno de los siguientes textos que detallo a continuación:

Malaquías 3:2 y el fuego purificador

En varias páginas de apologética católica me he topado con este texto:

«¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores.»

Por ninguna parte vemos que se hable de un lugar de fuego donde se purifique las almas de los muertos. La mención que se hace del fuego no corresponde a un lugar, sino a Dios, específicamente al Mesías que había de venir (Jesucristo), y lo hace con un símil para mostrar una cualidad de él: es como un fuego que purifica, y que cuyo resultado sería una ofrenda grata de Judá y Jerusalen (Miq 3:4).

 

Mateo 5:22, ¿qué puede probar este texto?

Según algunos apologetas católicos, en Mt 5:22 se habla de un lugar distinto al cielo y al infierno para pagar cuentas, y ese debería ser el purgatorio. El texto dice:

«Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno.»

Aquí Jesús no hace alusión a un lugar distinto al cielo o infierno en que se purifique el ser. Aquí la enseñanza es en contra de aquellas personas que creían que podían ofender al prójimo y aun así tener una buena relación con Dios. Jesús simplemente advierte que enojarse, insultar o maldecir al prójimo puede acarrear desde el juicio en el sanedrín hasta el infierno, es decir, desde lo social a lo eterno. Hay que aclarar al católico que un texto que muestre el castigo eterno no puede usarse para avalar una purificación temporal en el purgatorio.

 

Mateo 5:26, una analogía disparatada (ver Lucas 12:58,59)

Con el texto de Mateo 5:25,26 se intenta dar una analogía con el infierno, pero que en realidad no existe. El texto dice:

«Si tu adversario te va a denunciar, llega a un acuerdo con él lo más pronto posible. Hazlo mientras vayan de camino al juzgado, no sea que te entregue al juez, y el juez al guardia, y te echen en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último centavo.»

El contexto habla de reconciliación entre los creyentes, y Jesús hace mención de la cárcel como una ocasión aislada, como la consecuencia fortuita de tener un problema con alguien (que no es Dios) con quien no nos hemos reconciliado. Cuando leemos todo el contexto, evidenciamos que no se habla de un lugar donde expiar pecados tras la muerte, no es una cárcel espiritual con fuego para los pecados, sino una cárcel física para quienes tienen un pleito judicial con alguien con quien no se han reconciliado.

Este verso tiene un paralelo en Lucas 12:58,59, y también con el mismo sentido: reconciliar con alguien antes que ir ante Dios. No tiene que ver con un purgatorio.

 

Mateo 12:32, ¿por qué debe hablar de purgatorio?

Con este texto se sugiere que hay otra vida donde sí se perdonan los pecados. Escribió Mateo:

«A cualquiera que pronuncie alguna palabra contra el Hijo del hombre se le perdonará, pero el que hable contra el Espíritu Santo no tendrá perdón ni en este mundo ni en el venidero.»

Recordemos lo que dice el catolicismo es el purgatorio: un lugar temporal donde se purifica el alma de quienes han de ingresar al cielo. Pero el pasaje que acabamos de ver habla de que hay un pecado en específico que no se perdonará nunca.

Para empezar, la Biblia no dice que en el cielo (o después de la muerte) se perdonen pecados (usar un texto aislado como éste para enseñar eso sería mala idea). Entonces, ¿por qué se hace mención del mundo venidero? En la cultura de la época ello significa “ninguna época”, es un hebraísmo que significa “ni en el futuro.”

Norman Geisler y Ron Rodhes hacen un comentario sobre este texto:

¿Cómo es que la negación de que este pecado sea perdonado jamás, aun después de la muerte, puede ser la base de especulación de que los pecados serán perdonados en otra vida?…  (Respuestas a las Sectas, pág 135).

Si el purgatorio significa purificación después de la muerte, este texto obviamente no tiene nada que ver con ello. El no hallar respaldo bíblico para el purgatorio hace que el catolicismo eche mano de todo lo que se parezca para hacerlo creer.

Marcos 9:49, ¿todos al Purgatorio?

Marcos escribió esta afirmación de Jesús: «Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal.»

Una cosa es que los creyentes ─todos─ pasemos por dificultades que nos purifican y preparan, y otra muy diferente que algunos creyentes vayan tras la muerte a purificarse de sus pecados porque Cristo no fue suficiente. Este texto tampoco se refiere a un purgatorio.

 

1Corintios 3:14 o el error de cambiar creyentes por obras

Uno de los textos que usan en el catolicismo para apoyar el purgatorio es en 1Corintios 3:14,15, que dice:

«Si lo que alguien ha construido permanece, recibirá su recompensa, pero si su obra es consumida por las llamas, él sufrirá pérdida. Será salvo, pero como quien pasa por el fuego.»

Es digno de notar que aquí Pablo no está diciendo que los creyentes pasarán por fuego en algún lugar para purificarse de sus pecados, sino que las obras de los verdaderos creyentes serán probadas. Este texto en realidad se refiere a las recompensas que habrán de recibir los que ya son salvos.

 

Apocalipsis 20:13. El hades no es el purgatorio

Algunos católicos, ante la ausencia de una evidencia bíblica, recurren a este pasaje:

«Y el mar devolvió los muertos que guardaba, la Muerte y el Hades devolvieron los muertos que guardaban, y cada uno fue juzgado según sus obras.» (JER)

Hacer mención del hades como si fuera el purgatorio es eiségesis. El hades no es un lugar de purificación a la espera del cielo, sino la morada temporal de los muertos, tanto salvos como no. Recuerde que en la parábola del rico y Lázaro no había purificación, sino que uno estaba en el seno de Abraham y el otro en sufrimiento y sin perdón. De hecho, un verso más adelante se nos dice que el Hades fue lanzado al lago de fuego, evidenciando definitivamente que no es un lugar previo al cielo.

 

2Macabeos 12:43-45, un asidero vano

Hay una mención aparte para este texto por considerarse apócrifo. Es quizá el texto más usado en el catolicismo para referirse al purgatorio. El texto dice:

«Después de haber reunido entre sus hombres cerca de dos mil dracmas, las mandó a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy hermosa y noblemente, pensando en la resurrección. Pues de no esperar que los soldados caídos resucitarían, habría sido superfluo y necio rogar por los muertos; mas, si consideraba que una magnífica recompensa está reservada a los que duermen piadosamente, era un pensamiento santo y piadoso.»

Por supuesto que aquí no se hace mención del purgatorio. Según lo que leemos, algunas personas reunieron un dinero para ofrecer un sacrificio por los muertos, y ellos consideraban que era algo piadoso. Es un texto histórico que revela un acto conforme a una creencia. Que esta acción haya sido piadosa para quienes la ejecutaron no significa que sea piadosa para Dios. Un ejemplo de esto es la acción de los hijos de Jacob tras la violación de Dina (Gen 34:1-29): que alguien haga algo, y eso esté reflejado en la Biblia no significa que Dios lo apruebe u ordene hacerlo.

2Macabeos 12:43-45 es el sustento en el catolicismo para la práctica de misas o sacrificios por los muertos, un texto de un libro apócrifo (no se considera canónico o inspirado por Dios por estar comprendido en el periodo de 400 años de silencio de Dios, en el que no había profetas). Sólo es un hecho histórico narrado en las Escrituras, y ello no significa necesariamente que debamos repetirlo.

Recordemos que en la Biblia no se ordena ni enseña que deba hacerse oración por los muertos. De hecho, se enseña que después de morir viene un  juicio (Heb 9:27), y no hay nada que se pueda hacer por ello desde aquí.

 

Entonces, ¿qué concluimos?

Revisando los textos más usados por apologetas católicos sobre el purgatorio, podemos notar que se trata de eiségesis (creer que la Biblia dice lo que queremos, y no lo realmente dice). Verso a verso, texto a texto, se saca de contexto y se lleva a hacer creer que dice otra cosa.

¿Qué implica la existencia del purgatorio?

Cuando Jesús moría en la cruz dijo “consumado es” (Jn 19:30). Esta afirmación significa que ya todo había sido pagado, y que en consecuencia podíamos estar justificados por Dios (Rom 3:23,28). La Biblia no enseña de un lugar para quitarnos los pecados antes de entrar al cielo, sino de una persona en quien ya somos santificados: Jesucristo (Heb 10:10). Elaborar una doctrina como la del purgatorio haría insignificante e insuficiente el sacrificio de Jesucristo.

Si el purgatorio es real, entonces la sangre de Jesucristo no nos limpia de todo pecado, contrario a lo que enfáticamente dice la Escritura (1Jn 1:7). Jesús se hizo cargo de todo nuestro pecado y no de sólo algunos (2Cor 5:21); con su ofrenda nos hizo perfectos para siempre sin necesidad de un purgatorio (Heb 10:14).

Recomendación

La Biblia no enseña el purgatorio. Al notar el silencio de la Biblia, y que sólo enseña que existe un cielo o un infierno debe llevar al católico a considerar en qué ha puesto su fe, si sobre la Escritura o en una organización religiosa que le ha mentido. No olvidemos que nuestra apologética debe ser cordial. La expresión “con mansedumbre y reverencia” descrita por Pedro (1Pe 3:15) debe notarse en nuestra conversación con miembros del catolicismo o cualquier otro grupo. La apologética cristiana es fruto del amor, no de un deseo orgulloso de tener la razón.

Deje que la Biblia hable por sí sola. Sólo muestre los textos y lo que significan dentro de su contexto específico. Que el Señor les bendiga.

 

Acerca del Autor

Juan Valles
Juan Valles
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Teólogo en formación, predicador del evangelio; apasionado por la apologética y la doctrina cristiana; se dedica al estudio de sectas y movimientos religiosos. Está casado y reside en Caracas.

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