Me visitan de alguna secta: ¿no los recibo en casa?

Me visitan de alguna secta: ¿no los recibo en casa?

Algunas personas no saben cómo reaccionar ante la visita de algún mormón, testigo de Jehová, o miembro de alguna secta, preguntando: me visitan de alguna secta: ¿no los recibo en casa?

Hace muchos años cuando leí por primera vez 2Juan 1:10,11 me tomé muy en serio el tener un argumento de peso para no recibir a alguien que viniese a predicarme en casa. Incluso sin rodeos llegué a comentarle a uno que otro hermano. La Biblia es clara, y el texto parecía no permitir ambigüedades: «Si alguien los visita y no lleva esta enseñanza, no lo reciban en casa ni le den la bienvenida, pues quien le da la bienvenida se hace cómplice de sus malas obras» (2Jn 1:10,11 NVI).

Pero la Biblia no hay que leerla tan superficialmente. Al dejar de lado la hermenéutica nos metemos en muchos problemas dando un sentido erróneo a un texto por muy sencillo que sea. El no conocer los contextos, el quién lo dice, cómo lo dice, a quién lo dice o porqué lo dice ha hecho mucho daño, dando permiso a cualquier errada interpretación y doctrina.

¿De qué se trata el no recibir en casa a quien no trae la verdad?

En el cristianismo primitivo, para cuando se escriben estas advertencias, las iglesias no eran los templos que tenemos hoy en día, sino que los lugares de culto eran las casas. Pablo nos da un eco de esto al decir en 1Cor 16:19: «Aquila y Priscila los saludan cordialmente en el Señor, como también la iglesia que se reúne en la casa de ellos.» (Ver también Hech 2:46; Rom 16:15; y Col 4:15).

De esta manera, lo que Juan parece decir no se trata de la visita de algún mormón o testigo de Jehová a una familia en un desprevenido día, sino a la iglesia con algún motivo específico.

¿Por qué no recibirlo en la Iglesia?

El texto base que acabamos de leer, en la NVI dice “no lleva esta enseñanza”. Otras traducciones, como la Nácar Colunga se refieres a “no lleva esa doctrina”. Juan viene advirtiendo en los versos previos acerca de los que no traen una correcta cristología, que enseñan que Jesús (o el Logos de Dios) no se encarnó, refiriéndose muy probablemente a los gnósticos, pero que para nuestra aplicación contemporánea puede ser a cualquier hereje respecto a Jesucristo.

En el libro “Respuestas a las Sectas”, escrito por Norman Geisler y Ron Rodhes, comentan este verso así:

“Juan aquí advierte a los dirigentes de estas iglesias caseras que no deben permitir que un falso maestro entre en la iglesia, ni darle una tribuna de la cual pueda enseñar… Extender hospitalidad a un falso maestro insinuaría que la iglesia aceptaba o daba su aprobación a su enseñanza.”

Simon Kistemaker, en uno de sus comentarios del Nuevo Testamento, señala que “Juan escribe acerca de un falso maestro que niega la instrucción de Cristo y que viene con el propósito primordial de extraviar a los creyentes.” De esta manera, la Biblia no prohibe que un sectario o hereje visite nuestra casa, sino que se le permita enseñar en nuestras iglesias para desviar a los creyentes.

Conclusión

Entonces, a la pregunta: Me visitan de alguna secta: ¿no los recibo en casa? La respuesta es “sí”, recíbalos. Y en el nombre del Señor atiéndalos con toda generosidad para que vean sus buenas obras. Esto no significa que se reciba la enseñanza sectaria del visitante, sino que lo hablamos desde el contexto de estar preparados para defender nuestra fe, de tal modo que el visitante que venía a predicar, se vaya predicado por nosotros.

Estamos llamados a anunciar el evangelio de Jesucristo, y el recibir visitas en nuestras casas es una excelente oportunidad para ello. Desde luego, si usted no conoce de doctrina y no está preparado para hacer apologética, le recomiendo que no le permita entrar y enseñarle a usted.

En lo personal, en las ocasiones que he sido visitado (no me he topado con mormones en mi casa pero sí con testigos de Jehová), he tenido experiencias diversas. Algunos se han sentido confrontados prometiendo volver (cosa que nunca ha ocurrido), otros simplemente comparten una invitación a sus reuniones; otros han percibido en mis respuestas que manejo el tema del que hablan y sólo dejan una literatura para irse, etc. Pero oro al Señor que cada experiencia sirva para que Su nombre sea Glorificado, y que la palabra o respuesta que le dé a estas personas no regrese vacía.

Que el Señor te bendiga.

Acerca del Autor

Juan Valles
Juan Valles
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Teólogo en formación, predicador del evangelio; apasionado por la apologética y la doctrina cristiana; se dedica al estudio de sectas y movimientos religiosos. Está casado y reside en Caracas.

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