¿Es mencionado Mahoma en la Biblia?

¿Es mencionado Mahoma en la Biblia?

Hace algunos días saqué de mi biblioteca un texto que yacía desde algunos años, editado por musulmanes y que se titula: “Muhammad en la Biblia”. Recuerdo que luego de la tragedia de las torres gemelas, en Nueva York, altos funcionarios de mi país, así como el embajador de los Estados Unidos aquí en Venezuela, fueron invitados por una mezquita de Caracas a asistir a una conferencia, a fin de dar a conocer algunos aspectos de la religión musulmana, y destacar el contraste de las enseñanzas del Corán y Mahoma con los sucesos del Trade Word Center donde miles perdieron sus vidas en un ataque terrorista por unos musulmanes.

Uno de los asistentes a aquella reunión me obsequió este libro, con un video que habla de las bondades de la fe islámica, y siempre reposó entre mis libros por alguna u otra razón. Hoy quiero expresar mis comentarios sobre algunos puntos de relevancia tocados en este libro.

Enteramente, este libro trata de decirnos que Mahoma es bien profetizado en la Biblia. A pesar de las infinitas diferencias que hay entre Jesús y Mahoma, y de la innegable relevancia que tiene sobre todos los hombres la persona de Jesucristo, aún los musulmanes prefieren, en su ignorancia, elevar a Mahoma. En la página 36 de este libro  el autor destaca el objetivo del mismo: “…nuestra intención es señalar las profecías que se refieren al último de los profetas del Islam, las cuales han sido erróneamente atribuidas a otros profetas”.

Pero yo digo: ¿erróneamente a quién? Toda la Biblia da testimonio de Jesucristo. Esas profecías se refieren a Jesucristo. La Biblia nos hace ver que nuestro Señor Jesús no es sólo profeta o Maestro, sino el Creador de todas las cosas, el Hijo del Bendito, el Verdadero Dios que se hizo carne. Analicemos dos de los textos que usan en el islam para intentar atribuirlos al profeta Mahoma.

En Genesis 49:10 Siloh no es Mahoma

Una de las profecías que se halla en la Biblia, y que por siglos los cristianos han considerado que se dedica al Mesías, los musulmanes han querido atribuir a Mahoma. El texto bíblico dice:

“No será quitado el cetro de Judá,
Ni el legislador de entre sus pies,
Hasta que venga Siloh;
Y a él se congregarán los pueblos. (Genesis 49:10)”

Esta profecía ha sido interpretada de diferentes maneras, pero tiene una relevancia histórica trascendental. Va más allá de las absurdas consideraciones de las sectas, y deja sin aliento y en suma dificultad al ateo. El musulmán que se quiere adentrar en la Biblia, hallará aquí un mástil, un Everest imposible de escalar. El libro acerca del Islam declara que aquí “Siloh” es Mahoma, y que perfectamente se encuentra profetizado.

Pero la verdad es que esta profecía habla de la fecha de visitación o época en que habría de aparecer el  Mesías , Jesucristo, identificado aquí como “Siloh”, quien vendría cuando los judíos tuvieren un rey no judío gobernándoles.

Apoyado en el libro “Evidencia que exige un veredicto” de Josh McDowell (altamente recomendado), hallamos que la palabra mejor traducida para “cetro” en este pasaje significa una “vara tribal”. Cada una de las doce tribus de Israel tenía su propia vara con su nombre inscrito en ella. Por consiguiente, la vara tribal o “identidad tribal” de Judá no dejaría de existir antes que viniera Siloh. Por siglos, los comentaristas judíos y cristianos igualmente, han tomado la palabra “Siloh” como un nombre del Mesías.

De este modo, de acuerdo a la escritura y a los judíos de su tiempo, dos señales habrían de tomar lugar después del advenimiento del Mesías:

  1. La remoción del cetro o identidad de Judá.
    Supresión del poder judicial.
  2. El primer signo visible del comienzo de la remoción del cetro de Judá se produjo cuando Herodes el Grande, que no tenía sangre judía, sucedió a los príncipes Macabeos, los cuales pertenecían a la tribu de Leví, y que fueron los últimos reyes judíos que reinaron sobre Jerusalén.

El Talmud mismo admite que, “Poco más de cuarenta años antes de la destrucción del templo, le fue quitado a los judíos el poder de dictar sentencia capital.” Sin embargo, parece muy difícil que el “jus gladii” hubiese permanecido en manos judías hasta aquel tiempo. Probablemente ya había cesado en tiempos de Coponio, año 7 DC.

El rabino Rachmon dice: “Cuando los miembros del Sanhedrín se hallaron privados de su derecho sobre la vida y la muerte, se apoderó de ellos una consternación general; cubrieron sus cabezas con cenizas y sus cuerpos con sacos, exclamando: Ay de nosotros pues le ha sido quitado el cetro a Judá, ¡y el Mesías no ha venido! No podían imaginarse que su Mesías era un joven nazareno que caminaba entre ellos”.

César Vidal, en su libro “Porque Soy Cristiano”, destaca:

De manera verdaderamente reveladora, Jesús nació en el único período de la Historia universal en que ha existido un reino judío que contaba con un monarca que no era judío. Se trataba de Idumeo Herodes. Semejante circunstancia no se daría ni antes ni después en la Historia.

Como nota adicional, también debemos destacar que de esa línea genealógica de Judá nacería Jesucristo. Es por ello que en Apocalipsis 5:5 a Jesús se le llama “El León de la Tribu de Judá”. Obviamente esta profecía no puede aplicarse, ni en broma, a Mahoma, sino a Jesucristo, el primero y el último, el Rey de Reyes y Señor de Señores.

Deuteronomio 18:15-18, Un profeta como Moisés

Otra profecía que el Islam pretende dar gratuitamente a Mahoma es la contenida en Deuteronomio 18. ¿Es posible aplicar a Mahoma esta porción de la Escritura tan importante?

“Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis; conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera. Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho. Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.” (Deut 18:15-18)

Observemos que la profecía dice: “de en medio de ti, de tus hermanos”: estas cortas palabras eliminan la posibilidad de que se trate de Mahoma, ya que alude específicamente al pueblo que acompañaba a Moisés; esa frase quiere decir: de entre quienes te acompañan…”

Los hermanos de los israelitas eran los mismos israelitas. Veamos algunos ejemplos:

  • Faraón dijo a José: –Tu padre y tus hermanos han venido a ti. (Gen 47:15)
  • Para Jacob, los hermanos de José no eran extraños sino su misma familia (Gen 48:22)
  • Dios le dice a Aaron que sus hermanos son israelitas, de su tribu (Num 18:2)
  • El Rey de los israelitas sería elegido de entre sus hermanos, no podía ser extranjero (Deut 17:15)
  • Dios hace distinción entre “tus hermanos” (los mismos israelitas) y los extranjeros (Deut 24:14).

No hay manera de que la expresión “tus hermanos” y “en medio de ti” se refieran a extranjeros. Mahoma no cumple con los requisitos para ser el profeta prometido en la Biblia. Ron Rhodes y Norman Geisler, en su libro “Respuestas a las Sectas“, comentan que: “El término hermanos se refiere a Israel, no a sus antagonistas árabes. ¿Por qué levantaría Dios a un profeta de entre sus enemigos?”

Pero es la misma Biblia, la Palabra del Eterno, la que nos dice la Identidad de este profeta. En Juan 6:14 algunos hombres reconocieron que Jesús es ese profeta prometido. En Juan 7:40 algunas personas también admitieron que Jesús es el profeta prometido. Y en Hechos 3:22 Pedro identifica a Jesús como el profeta del cual habló Moisés.

Recordemos que en Jesús están cumplidas las promesas, y que si Mahoma pretende ser mayor que Jesús tendrían que ocurrir dos cosas: que Jesús fuera un ser creado, y que Mahoma fuere Dios. Pero ello es imposible: Jesús es Dios, es el Creador, el Señor de Señores, el Dios fuerte, el Padre Eterno que se hizo carne para pagar lo que usted y yo debíamos pagar. ¿Comparar a Jesús con Mahoma? No hay comparación posible. Juan el bautista, el último de los profetas (de quien alega la Biblia que no ha habido profeta mayor que él) dijo acerca de Jesús que no era digno ni de desatar la correa de su calzado.

He allí el dilema, señores…

Acerca del Autor

Juan Valles
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Teólogo en formación, predicador del evangelio; apasionado por la apologética y la doctrina cristiana; se dedica al estudio de sectas y movimientos religiosos. Está casado y reside en Caracas.

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