¿Serán aniquilados los impíos o castigados eternamente?

¿Serán aniquilados los impíos o castigados eternamente?

¿Serán aniquilados los impíos o castigados eternamente en el infierno? Por supuesto, hablar del infierno puede resultar incómodo. Las imágenes que de ello vienen a nuestra mente, fuego y sufrimiento perpetuos no han de ser nada agradables. Por eso no es de extrañar que algunas personas consideren que Dios no permitiría que estas cosas ocurrieran, repensando o reexaminando lo que dice la Biblia para llegar a la verdad del asunto.

Ante este panorama surgen algunas preguntas: ¿Dios castiga para siempre? ¿Es el infierno un lugar con fuego literal? ¿Por qué la Biblia habla de destruir? ¿Existe la aniquilación en la Biblia? Y como esta web es para dar respuestas que sirvan en nuestra conversación con otras personas, es importante ser objetivos en todo esto.

¿Qué es la aniquilación?

Nos referimos a aniquilación a la acción de destruir a los malvados, la exterminación, sufriendo un breve tiempo y haciendo simplemente que dejen de existir como castigo en contraste con el gozo de la eternidad en los salvados.

Quienes creen en el aniquilacionismo usan el argumento moral, creyendo que es inhumano que un Dios de amor deje sufrir a buena parte de su creación, siendo para ellos ilógico que por pecados limitados o finitos sufran por toda la eternidad. ¿Pueden quienes apoyan este punto demostrar bíblicamente su postura? Analicemos lo que dicen.

¿Está presente el aniquilacionismo en la Biblia?

Los aniquilacionistas ven en la Biblia algunos argumentos para su doctrina de que los injustos no existirán más. Pero estos argumentos, revisados uno a uno nos dirán si es factible o no. Veamos algunos:

Serán cortados: El Salmo 37:2 dice que los malvados serán cortados. Esta palabra no indica el cese de la existencia ni su aniquilación. De hecho, se usa en Gn 17:11 acerca de la circuncisión, pero es obvio que al cortar el prepucio no con ello deja de existir. En Job 18:16 hay otro ejemplo clásico, pues se compara a los malvados con árboles cuyas ramas serán cortadas. Esto tampoco indica cese de la existencia o aniquilación.

Serán destruidos: También en el salmo 37:9 dice que los malvados serán destruidos, del hebreo “karát”. Pero esta palabra también se usó para referirse a la muerte del Mesías en Daniel 9:26 (y es obvio que el Mesías no fue aniquilado).

Perecerán: ¿Podemos creer que existe la aniquilación porque los malvados perecerán? En el Salmo 37:20 dice que los impíos perecerán; pero la palabra hebrea “abad” se usa sin indicar con ello aniquilación. De hecho, se usa para decirnos que los justos también perecen (Is 57:1; Miq 7:2 traducido como “faltó” en la RV). Así que ninguno de estos términos indica que los injustos dejan de existir o son aniquilados.

¿Fuego simbólico?

Otro de los argumentos que suelen esgrimir los aniquilacionistas es que afirman que el fuego del infierno no puede ser literal, debido a que el apocalipsis, lugar donde se emplea, es simbólico. Aunque es cierto que en las Escrituras debe interpretarse cada texto según su contexto, sin dejar atrás el tipo de literatura (parábolas, hechos históricos, salmos, evangelios, epístolas, etc)., la mención del fuego del infierno corresponde también a los evangelios y las parábolas. Esto no debilita la realidad de un castigo eterno consciente, sino que lo refuerza, pues en contextos diferentes y por motivos diferentes, la figura del castigo y el fuego se mantienen.

Otros dicen que el fuego no puede ser real puesto que alumbraría, y el lugar es descrito como en tinieblas u oscuro. La Biblia no nos dice que todo el infierno es un lugar oscuro, ni que todo el infierno es un lugar con llamas. Por ello es perfectamente posible que en el mismo lugar (el cual se ha descrito también como muy amplio) pueda haber zonas iluminadas por el fuego como otras que estén a oscuras. ¿Para qué querrá el Señor hacer creer que el fuego no es literal si también hace mención del humo? (Apo 14:11). No tenemos una fotografía del lugar, sino menciones de elementos, pero estos elementos combinan todos sin hacer parecer algo irreal.

En el libro “Las Grandes Doctrinas de la Biblia”, escrito por el recientemente fallecido R. C. Sproul, hallamos que:

“Los cristianos modernos han hecho muchos esfuerzos para minimizar el infierno de manera de eludirlo o de suavizar la enseñanza de Jesús. La Biblia nos describe al infierno como un lugar de oscuridad, un lago de fuego, un lugar de llanto y de crujir de dientes, un lugar de eterna separación de las bendiciones de Dios, una prisión, un lugar de tormento donde el gusano no morirá jamás. Estas imágenes tan gráficas del castigo eterno nos llevan a preguntarnos: ¿Debemos tomar estas descripciones literalmente o son solo símbolos?

Si estas imágenes son símbolos, entonces debemos concluir que la realidad es peor que lo que el símbolo sugiere. La función de los símbolos es señalar algo más allá de ellos, hacia un estado más intenso que el contenido del símbolo. No puede servir de ningún consuelo para aquellos que los consideran simplemente como símbolos el que Jesús haya utilizado los símbolos más espantosos que sea posible imaginar.”

¿Por qué creer en el infierno?

Creo que la enseñanza del infierno es muy explícita como para negarla o rechazarla. Por ejemplo, en Lucas 16:19-31 tenemos un relato de labios de Jesús, al que muchos han titulado “Parábola del Rico y Lázaro”, y basados en el nombre que se le ha dado (más que en lo que dice realmente) se ha querido minimizar su enseñanza por considerarlo una mera parábola. Allí Jesús enseña lo que ocurre después de la muerte, en el que un hombre queda en tormento por haber rechazado las Escrituras, y teme que a su familia (que aún viven) le ocurra lo mismo. No hay razón para creer que Jesús quiere enseñarnos otra cosa.

En Mateo 25:46 se nos habla de la recompensa de los salvados en comparación con la pérdida de los condenados. Para ambos se usa la misma palabra griega “aionios” que significa eternidad: vida eterna para unos, castigo eterno para otros. Si el castigo no es eterno, tampoco lo es la vida de los justos. En Daniel 12:2 existe también el mismo contraste entre los salvados y los perdidos.

También hay algunas imágenes usadas en la Biblia para describir el castigo eterno y consciente. Jesús usa la expresión “lloro y crujir de dientes” (que bien pudiera ser por rabia o dolor). Algunas personas lee esto e ignoran que los perdidos estarán conscientes.

No olvidemos tampoco el término “atormentados” en Apocalipsis 20:10, que explícitamente destaca el castigo eterno y consciente. D. James Kennedy, el fallecido pastor presbiteriano, escribió en su libro “Porque Creo”:

“Las Escrituras declaran que, si los efectos de nuestros pecados son eternos, entonces el castigo por nuestros pecados también será eterno. La principal razón por la cual creemos en el infierno es que Jesucristo declaró que eso es así. Se nos dice que el pecador mora “con las llamas eternas” (Isaías 33:14); sin embargo, “nunca más verá la luz” (Salmos 49: 19); “se consumieron de terrores” (Salmo 73: 19); “muertos son” (Isaías 26: 14); “el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:44); “me destrocen sin que haya quien me libre” (Salmo 7:2). Cuando el pecador llame, nadie le responderá; cuando busque, nunca hallará. En pocas palabras, se hunde en una muerte que está fuera del alcance de la oración; en una condenación que está más allá del perdón; y en un juicio que está fuera del alcance de Cristo.”

Respondiendo al argumento moral

Aunque parezca inmoral que Dios permita eso, no es toda la verdad. Dios no es emocionalista ni ni cambiante como nosotros, sino justo y compasivo. Chesterton dijo: “El infierno es el gran cumplido de Dios a la realidad de la libertad y elección humana”.

Quienes viven, lo hacen gracias a la oportunidad del evangelio, y el infierno es una elección. Paul Copan añade:

“Los que están en el infierno no cometieron simplemente una secuencia de pecados concretos, sino el pecado infinito y terminante de rechazar la relación con el Dios que se ofreció a sí mismo… Además, el infierno es el resultado lógico de la decisión de vivir separado de Dios…” (Biblia de Estudio Apologética, pág 1351).

El argumento moral del aniquilacionista es errado porque olvida que Dios no sólo es amor sino también es justicia. No olvidemos que Dios hace todo lo posible para que las personas no vayan a ese lugar, y que con todo su amor ha enviado a Su Hijo a evitarlo.

Una Novedad

Otro motivo para creer en un castigo eterno y rechazar el aniquilacionismo, es que esta doctrina última es nueva. Es una creencia clave en sectas nuevas como el adventismo o los testigos de Jehová, asumida por algunos exégetas movidos más por el argumento moral de la idea que por basamento bíblico.

Ireneo afirmó: “…el Señor cuando condena para siempre a los que condena y eternamente salva a los que salva”. Y Justino Mártir dijo: “Por el contrario, cada uno camina, según el mérito de sus acciones, hacia el castigo o hacia la salvación eterna. Si todos los hombres fuesen conscientes de esto, nadie escogería la maldad por un momento, sabiendo que así emprendía la marcha hacia su condena eterna en el fuego…”

Por eso el amor de Dios. Jesucristo vino a salvar de una eternidad de horror, humillándose a una muerte vergonzosa que no merecía. Le importó más que tú o yo no tengamos que padecer por la eternidad.

Que el Señor te bendiga.

Acerca del Autor

Juan Valles
Juan Valles
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Teólogo en formación, predicador del evangelio; apasionado por la apologética y la doctrina cristiana; se dedica al estudio de sectas y movimientos religiosos. Está casado y reside en Caracas.

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