Los testigos de Jehová y los cumpleaños

Los testigos de Jehová y los cumpleaños

Entre las creencias que profesan los testigos de Jehová, está la referida a los cumpleaños, una práctica que desechan por considerarla pagana, y cuya en enseñanza han adoptado algunas personas con toda la buena intención. Ello ha dado pie para escribir el presente artículo y preguntarnos tajantemente: ¿prohíbe la Biblia la celebración de cumpleaños?

Creemos que la Biblia no condena la celebración de estas fiestas (ya explicaremos el porqué), y que pensar distinto a ello no se puede identificar sino como un mero mandamiento de hombres a la que se la ha dado importancia. Pero, a pesar de que se puede prohibir (como de hecho lo está hoy) no obstante restringen a las personas de algo muy importante para sus vidas. Ya veremos porqué.

¿En qué se apoyan?

Los testigos de Jehová acuden a la Biblia para no apoyar la celebración de cumpleaños. Hay dos ocasiones donde se mencionan tales fiestas de forma directa, y en ambas ocurre un incidente nefasto. El primero es el siguiente:

«Al tercer día, que era el día del cumpleaños de Faraón, el rey hizo banquete a todos sus sirvientes; y alzó la cabeza del jefe de los coperos, y la cabeza del jefe de los panaderos, entre sus servidores. E hizo volver a su oficio al jefe de los coperos, y dio éste la copa en mano de Faraón. Mas hizo ahorcar al jefe de los panaderos, como lo había interpretado José.» (Gen 40:20-22)

En el día de su cumpleaños, Faraon mandó a ejecutar a alguien. ¿Quien era faraón? ¿Era parte del pueblo de Dios? No, era pagano. Veamos el otro ejemplo en el siguiente texto:

«Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes, por lo cual éste le prometió con juramento darle todo lo que pidiese. Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. Entonces el rey se entristeció; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen, y ordenó decapitar a Juan en la cárcel. Y fue traída su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y ella la presentó a su madre.» (Mat 14:6-11)

Aquí ocurre lo mismo: Un rey malo; un cumpleaños, y un decapitado. ¿Podemos concluir entonces que en cada fiesta de cumpleaños debe haber un decapitado? Sería absurdo pensarlo, pero pareciera ser la postura de los testigos de Jehová. En el sitio web oficial de los testigos de Jehová, leemos: “Los primeros cristianos no celebraban cumpleaños. Esa costumbre proviene de las religiones falsas de la antigüedad.” Y en el libro “Razonamiento a partir de las Escrituras, editado por los testigos de Jehová, dice:

«Los testigos de Jehová toman nota del hecho de que la Palabra de Dios presenta un informe desfavorable sobre las celebraciones de cumpleaños y, por lo tanto, las evitan.»

Veamos entonces lo que dice o no la Biblia.

El silencio de la Biblia

Hay cosas que en la Biblia no se mencionan, quizá porque en el ámbito de lo que Dios quiere, es indiferente. Por ejemplo, la Biblia habla de que Jesús, siendo Dios, era humano tanto como cualquiera de nosotros, a lo que preguntamos, ¿fue Jesús alguna vez al baño? ¿Tuvo necesidades fisiológicas? La Biblia no lo dice, no porque no haya ocurrido, sino porque no tiene importancia (aunque es obvio que sí tuvo necesidades como nosotros, indudablemente). Entonces, si Jesús no celebró nunca su cumpleaños, ¿debemos creer que es porque no es bueno ante los ojos de Dios? En lo absoluto. De hecho, cuando se trata de algo relevante, Dios lo condena o lo ordena. Lo que explícitamente es pecado se muestra como tal.

Hay personas que se preguntan: Si los cumpleaños son buenos, ¿porqué la Biblia no ordena o promueve que lo celebremos? Por ejemplo, en el pentateuco existen miles de reglas para la vida cotidiana, desde el primer día de nacido hasta el día de la muerte de las personas y cómo debían vivir. Dios rechazó la falta de higiene, la comida, el reposo, las leyes sexuales, la convivencia, las ofrendas, el sacerdocio, etc. Pero del cumpleaños, ¿por qué no dijo nada? ¿Por qué no lo prohibió? Sencillamente porque no es importante, y celebrarlo o no no afecta nuestra fe ni menos la salvación.

Pero, aunque no ordena celebrarlo, tampoco ordena no hacerlo. Norman Geisler y Ron Rhodes escribieron un libro llamado Respuestas a las sectas, y dicen acerca de Mateo 14:6-10 (el argumento de la Watchtower acerca de Herodes) que la interpretación de los testigos es, en este texto, «un caso de culpa por asociación. Lo único que demuestra este versículo es que Herodes era malo, no que los cumpleaños son malos».

El gran secreto: el Cumpleaños de Isaac

Muchas personas no saben que Abrahám, el padre de la fe, celebró el cumpleaños de su hijo. La Biblia dice: “Y creció el niño, y fue destetado; e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac.” (Gen 21:8)

¿Qué quiere decir esto? ¿Banquete? ¿Destetado? Quizá a simple vista no lo veamos. ¿Cuál era la costumbre? Los niños eran destetados a los tres años (ver 1Sam 1:22 y 2Cron 3:16). En ese momento Abraham hizo celebración o banquete para celebrar a Isaac.

Los fiesteros hijos de Job

Los hijos de Job hacían sus fiestas. Aunque no se menciona la palabra “cumpleaños”, no obstante el texto lo sugiere: «E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos.» (Job 1:4).

El texto sugiere que cada quien festejaba su día, es decir, su cumpleaños. Sin embargo, hay comentaristas que alegan que este texto no da la idea de fiestas de cumpleaños, sino fiestas esporádicas que cada hijo de Job hacía en su propia casa cuando le tocaba su turno (como si hubiere turnos para celebrar).

La misma palabra que significa “día” (y aunque no significa “cumpleaños”), es la usada por el mismo Job como su propio día de nacimiento: “Después de esto, abrió Job su boca y maldijo su día” (Job 3:1). ¿De qué estamos hablando? ¿Recuerda que los hijos de Job hacían fiesta cada uno en su día? Pues Job ahora maldice su día, ¿cuál día? Dejemos que el mismo Job nos hable: “Exclamó, pues, Job y dijo: “¡Perezca el día en que yo nací y la noche en que se dijo:”Un varón ha sido concebido!” (Job 3:2,3) Así que cuando hablan de “su día”, están hablando del día de su nacimiento. Por ende, cuando los hijos de Job celebraban cada uno en “su día”, estaban celebrando su cumpleaños!

La Gran Estafa

¿Sabía usted que, a pesar de que la organización Watchtower prohíbe la celebración de los cumpleaños, no obstante celebró el cumpleaños número 100 de la organización de los testigos de Jehová? Esto ocurrió en el año 1984, el día 6 de octubre en una pomposa fiesta. No era una celebración por un evento cualquiera, sino por el nacimiento de la organización. Entonces, ¿por qué no dan el ejemplo? Una interesante pregunta que deberá afrontar el testigo de Jehová.

Y nosotros qué hacemos?

Esta página no es para hacer apología de los cumpleaños, sino para demostrar al testigo de Jehová que, si puede notar que la Organización Watchtower le ha engañado con algo tan simple, ¿puede seguir confiando en ella en asuntos más complejos?

Por supuesto, quien quiera celebrar su cumpleaños que lo haga, o el que no quiere celebrarlo que no lo haga. La Biblia no ordena ni condena nada de ello. Pero sí es un error afirmar que Dios rechaza bíblicamente las fiestas de cumpleaños (tal como lo infieren los testigos de Jehová). En lo personal, aprovecho ese día para darle gracias al Señor por permitirme un año más, porque puedo disfrutar aún más de lo que me ha dado bajo el sol. Y procuro disfrutar de ello junto a mi familia. Eso no es condenable.

En la Biblia hay un pasaje que aunque no trata de cumpleaños, puede tocar este principio. Pablo dijo en Col 2:16,17 que nadie debía juzgar al cristiano por la celebración de días que deben o no deben celebrarse, como si por ello nos condenamos. Y del verso 20 al 23 se habla de lo estéril que son algunos preceptos de no hacer equis o tal cosa. Así que a libertad hemos sido llamados. Cada quien tiene libertad de celebrar cumpleaños, o de no celebrarlos.

Acerca del Autor

Juan Valles
Juan Valles
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Teólogo en formación, predicador del evangelio; apasionado por la apologética y la doctrina cristiana; se dedica al estudio de sectas y movimientos religiosos. Está casado y reside en Caracas.