Juan 3:16 y el amor de Dios, ¿sólo para los escogidos?

Juan 3:16 y el amor de Dios | Dios ama al mundo o a los elegidos? | Apologética Cristiana

Si piensas que hay cosas claras en la Biblia que no tendrías qué defender te equivocas. Hoy me toca escribir sobre Juan 3:16 y el amor de Dios. ¿Cuál es el objetivo del amor de Dios, el mundo o sólo a los elegidos? Nada más esta semana recibí los comentarios de cuatro personas que me pedían considerara este texto.

Comencemos con citar el verso. Leemos en la versión Reina Valera:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Y aunque el versículo dice claramente “mundo”, algunas personas afirman que es imposible, y que solamente debe entenderse como que Dios ama a sus elegidos.

Juan 3:16 y el amor de Dios, Por qué creer que es sólo hacia los elegidos?

Respeto a cada hermano en Cristo. Estamos llamados a amarnos, aceptarnos e identificarnos como miembros de un cuerpo cuya cabeza es el Señor Jesucristo. Digo esto porque aunque discrepe en algunos puntos con uno u otro hermano, esas diferencias no deben servir para marcar distancia ni enturbiar el amor.

El propósito del amor de Dios, para algunos, es exclusivamente para los elegidos. Esta forma de pensar radica en dos motivos: creen que Dios no ama a los perversos, y que en consecuencia elige a otros a quienes sí ama, para ser en definitiva el propósito de su amor.

¿Cómo se llega a esta conclusión? Con el siguiente silogismo: 1) La Biblia dice que Dios aborrece a los malvados. 2) Dios envió a su Hijo por amor. Y 3) Ese amor no debe ser hacia los malvados sino hacia los elegidos. Así se evitarían que Dios ame al mundo, tal y como lo dice.

Pero, ¿dice realmente la Biblia que Dios no puede amar a los que hacen iniquidad? ¿Podemos cambiar el sentido de Juan 3:16 según nuestros criterios? ¿No estaríamos haciendo eiségesis, al considerar algo que textualmente no dice el versículo? ¿Por qué no dar una interpretación litarl a Juan? Comencemos a responder.

Y a los malvados, ¿Dios los odia?

Hay algunos pasajes que suelen usarse para indicar que Dios sólo ama a unos y odia a otros. En el salmo 5:5 dice: «Aborreces a todos los que hacen iniquidad». El salmo 7:11 dice que «Dios está airado contra el impío todos los días». Y proverbios 11:20 dice que El Señor aborrece a los perversos. Entonces, si Dios aborrece a los malvados, ¿significa esto que es tan receloso como para no querer amarles ni salvarles, a causa del odio que les tiene?

Sigo preguntando: ¿Qué quiere decir el salmista? ¿Debemos trasladar ese concepto hacia todo el texto bíblico como una norma general? Lamento discrepar aquí pero debo mostrar el error. Tengo dos respuestas sobre estos textos.

¿Cómo responderemos a esto?

Primero que nada, aborrecer no significa necesariamente odiar. Para ilustrarlo mejor vayamos a las palabras de Jesús: «Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo» (Lc 14:26). ¿Acaso está diciendo el Señor Jesús que debemos odiar a nuestros familiares? ¡Claro que no!

En el salmo 5:5, por ejemplo, se usa la palabra hebrea “sane”, que aunque bien puede traducirse como “odiar”, básicamente es una actitud movida por un sentimiento o propósito, pudiendo significar celos, desagrado, intolerancia, menosprecio, indiferencia o simplemente desestimar a alguien por preferencia. Otro ejemplo podemos verlo en Mal 1:2,3 donde dice «Y amé a Jacob, y a Esaú aborrecí». ¿Significa esto que Dios odió a Esaú, o que hizo preferencia en Jacob sobre Esaú?

Tanto como el ejemplo anterior de Lc 14:26 como en este se habla de preferencia o prioridad, no de odio. Un último ejemplo se puede notar en Génesis 29:31 «Y vio Jehová que Lea era menospreciada, y le dio hijos; pero Raquel era estéril». ¿Donde habla de aborrecer? En ninguna parte. Pero se usa la misma palabra “sane”, traducida por “menospreciada”. Aquí se va poniendo incómodo este artículo para quien creía que Dios odia al pecador y sólo ama a una élite.

Una necesaria Aclaración

Aunque abogamos por una lectura correcta de Juan 3:16 (y por supuesto la Biblia entera), y que en consecuencia Dios no odie a los pecadores, ello no quiere decir que Dios esté necesariamente feliz con el rechazo y la impiedad de muchos. Dios no es Barney el dinosaurio. No podemos pasar desapercibido el lamento de Jesús por una Jerusalén que le rechazaba de continuo. Es el mismo amor del Padre que quiere lo mejor, que no quiere que perezcamos, y que sabe que su ira castigará finalmente a quien persevere en hacer el mal.

El Dios del cristianismo es amoroso, pero también Justo (Nah 1:3). Y la consecuencia natural de rebelarse contra Dios y no arrepentirse, es seguir acumulando castigo para el día de la ira (Rom 1:18; Rom 2:5).

 

¿Un salmo imprecatorio como base de doctrina?

La otra respuesta es sobre el tipo de literatura en que se nos presenta el supuesto odio de Dios. Sí, son salmos imprecatorios. Te pregunto: ¿Me estás diciendo que tomarás irresponsablemente un salmo de estos para enseñar doctrina? Eso sólo lo hace quien aplica mal la hermenéutica.

Un salmo imprecatorio es un canto con queja o lamento a Dios en contra de los enemigos, por vindicación, o solicitud apelando a que se pertenece a los escogidos (por encima de otras naciones). Por ejemplo, el salmo 3:7 dice: «Levántate, Jehová… Porque tú heriste a todos mis enemigos en la mejilla». Y el salmo 139:21,22 dice «¿No odio, oh Jehová, a los que te aborrecen, y me enardezco contra tus enemigos? Los aborrezco por completo; Los tengo por enemigos». Es común en estos salmos el ojo por ojo o la ley del Talión rechazado por Jesús.

¿Establecemos el odio como doctrina cuando la enseñanza general es sobre el amor? ¿Creemos que la queja de alguien en un libro poético, por sobre los mandamientos de amar, son evidencia de una buena hermenéutica?

En un libro sobre hermenéutica, Gordon Fee nos enseña sobre estos salmos:

Los salmos imprecatorios refrenan nuestro enojo y nos ayudan a expresarlo ante Dios utilizando el mismo tipo de obvias exageraciones intencionales que conocemos de otros tipos de salmos…

Una palabra final: El término «odio» en Salmos se suele entender mal… Por consiguiente, tampoco se debe presuponer que el lenguaje de los salmos imprecatorios quebranta en este relato ni en cualquier otro sitio la enseñanza bíblica…

Un libro poético no encierra necesariamente un imperativo de parte de Dios o una doctrina, pero sí puede reflejar sentimientos humanos con expresiones proverbiales. No olvidemos que se trata del himnario del antiguo Israel en el que musicalmente se expresaba la fe. De hecho, para cada salmo imprecatorio debe haber un Jesús diciendo que aunque a los antiguos se les enseñó a odiar a los enemigos, Dios ordena a amarlos (Mt 5:44), porque Dios es amor (1Jn 4:8).

El Caso de William Lane Craig y su debate con el musulmán Shabir Ally

William Lane Craig tuvo un debate con un musulmán llamado Shabir Ally. Tratando de minimizar al Dios del cristianismo, el musulmán le refirió el salmo 5:5 entre otros para tratar de ridiculizar el concepto de amor que según él hay entre los cristianos, afirmando que Dios odia a los pecadores;  y que no podemos decir que Dios es amor cuando su amor es condicional (sí, y este error lo cometen también algunos “bienintencionados” cristianos que no perciben esta relación: si Dios sólo ama a unos pocos y odia a otros, entonces no es Dios de Amor).

Pego aquí la respuesta de William Lane Craig (sí, también entiendo que para muchos será mejor que leer una respuesta mía):

Pienso que estos pasajes no son difíciles de explicar a la luz de la enseñanza de la Biblia de que Dios ama a los pecadores. Notemos que casi todos esos pasajes vienen de los pasajes poéticos. Estos pasajes son hipérboles religiosas que expresan el odio que le tiene Dios a la maldad y a los actos malévolos que cometen las personas. Sería un error de hermenéutica empujarlos literalmente como si fuesen declaraciones de la doctrina cristiana.

Sacar dicotomías hiperbólicas, blancas y negras, era un modismo semítico común. Por ejemplo, “amé a Jacob,pero aborrecí a Esaú” (Malaquías 1.2-3; Romanos 9.13) es una manera de decir que Dios había escogido a Jacob y no a Esaú.

 

Análisis del Texto en Juan 3:16

Ya vistos los errores de algunos hermanos, y que la Biblia no enseña que Dios odie a los malvados, es hora de volver a Juan 3:16 y el amor de Dios. El contexto de este popular versículo es acerca de un hombre que fue de noche a hablar con Jesús, un judío, religioso, prominente, del llamado pueblo escogido por Dios. Pero tan pecador como usted o como yo.

Aquí no hay un indicativo de que todo esto que Dios ofrece sea para  acontecerle sólo a un grupo privilegiado. El contexto, de hecho infiere que es universal. Que Dios amó (ëgapësen) al mundo (ton kosmon) es muy distinto a que hubiere amado sólo a los escogidos. De haber querido indicar “escogidos” en vez de mundo, Juan tan sólo hubiere escrito “eklektous” sin ningún problema. Pero no fue eso lo que el Espíritu inspiró.

¿Qué dice la exégesis del texto?

El mayor erudito del griego de la Biblia, A. T. Robertson, dice que Juan 3:16 es el “evangelio en miniatura”, una “palabra confortadora”. Y agrega sobre la palabra “amó” (ëgapësen), que “esta noble palabra tan común en los Evangelios para la más elevada forma de amor…”. Y sobre “mundo”, nos dice que se trata de  “todo el cosmos del hombre, incluyendo a los gentiles, a la totalidad de la raza humana.”

Samuel Perez Millós emite un comentario de mucho valor exegético:

El verbo traducido por salvar en el versículo, aparece en aoristo pasivo de infinitivo, lo que indica que Dios hizo provisión de salvación para todos, y no que haya decidido salvar definitivamente a todos los hombres. La sustitución ha sido a favor de todos.

Enrique Martorell escribió un comentario sobre el texto griego de Juan, y allí comenta:

El aoristo amó, implica la idea de un acto supremo y único de amor. Nótese que en 1ª de Juan 4:9 el amor se dirige hacia los cristianos, mientras que aquí, el objetivo del amor divino es el mundo. El ejemplo perfecto de amor es expresado en la acción.

William Hendriksen agrega en su comentario:

Tal como aquí se usa, el término mundo significa la humanidad que, aunque cargada de pecado, sujeta al juicio, y necesitada de salvación (véase versículo 16b y 17), sigue siendo objeto del cuidado de Dios.

Y finalmente comparto lo escrito por Donald Carson, quien escribió un libro acerca del amor de Dios y allí despeja nuestro camino:

Sé que hay quienes tratan de tomar la palabra kosmos (aquí, mundo) como referencia a los elegidos. Pero la verdad es que eso no encaja. Toda la evidencia del uso de esa palabra en el evangelio de Juan va en contra de esta idea.

Juan 3:16 no se limita a unos pocos. Todo el contexto es una promesa a la humanidad. Y aunque claramente se refiere al mundo, el protagonista es sin duda el Dios que ama tanto. No se intenta engrandecer al mundo como si la humanidad fuere muy amplia como para dejarnos boquiabiertos, sino que trata de la grandeza de Dios que, siendo aun pecadores, nos siguió amando tanto como para darnos a Su Único Hijo. Esa es la grandeza de Dios.

Porque de tal manera Dios ama…

La creación es no sólo un acto de la voluntad y soberanía de Dios, sino de su amor. El creacionismo no sólo enseña que Dios hizo todo de lo que no se veía, sino que la evidencia de la creación manifiesta que todo fue hecho por un Ser que ama.

La Biblia establece que Dios es amor (1Jn 4:8). Y estoy seguro que hasta aquí todos estarán de acuerdo conmigo. El problema está en que según veo en Juan 3:16, Dios ama al mundo para salvarlo (aunque no todos se salven) porque es todo el mundo el que ha pecado (Rom 3:23) y necesita salvación. Y este amor de Dios es el que ha puesto a la mano de todos la posibilidad de salvarse. Pero, ¿por qué creer que Dios no ama a todo lo que Él creó cuando eso es la evidencia de todo cuanto vemos?

La Universalidad del Amor en Juan 3:16

Todo el contexto de Juan 3:16 es universal. Nada indica que deba limitarse a una clase o élite de salvos, sino por el contrario, está plagado de expresiones que indican que se trata de una promesa general, un ofrecimiento universal.

En Juan 3:3 Jesús dice que “que el que no naciere de nuevo”. En Jn 3:5 dice “que el que no naciere de agua y del Espíritu”. También, en Jn 3:8 dice: “así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. Luego sigue en Jn 3:15 afirmando “para que todo aquel”, el cual es repetido en el verso 16.

Como bien dice Pérez Millós en su Comentario Exegético:

Acudiendo a un análisis textual se aprecia que muchos de ellos enseñan la universalidad de salvación. Comenzando por el versículo que comentamos: ” …para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Este todo aquel está implícitamente comprendido en la palabra mundo de los versículos siguientes, que se comentarán en su momento. Aquí todo aquel se refiere a toda la humanidad. Dios provee en Cristo salvación con una única condición, creer en Cristo.

Decir que el amor en Juan 3:16 es sólo hacia unos elegidos, es ir contra la lógica y contra las Escrituras.

Más evidencia de que el Amor de Dios es hacia todos

En una oportunidad Jesús destacó este hecho cuando afirmó que no debe haber discriminación en cuanto al amor. En efecto, Jesús dijo que de nada servía amar sólo a un determinado grupo, o nada más que a quienes nos aman (Mt 5:43-46). Y dijo que si sólo amamos a nuestros amigos (Mt 5:47) somos igual a los incrédulos. Pero, que si queremos ser perfectos como Dios, debemos amar a todos.

Ese amor por todos es el que expresa Pedro (2Pe 3:9) en una de sus cartas, un amor que es paciente:

En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido, quiere que todos se arrepientan (NTV).

¿Puede Dios exigirnos algo que Él mismo no estaría dispuesto a cumplir? No. Y este amor destacado por Pedro sólo es congruente con el amor de Dios hacia toda la humanidad. Un amor exclusivo hacia una élite no corresponde con el deseo y la voluntad de Dios de salvar a todos cuanto pueda. Pablo confirma esto al decir a Timoteo:

Esto es bueno y le agrada a Dios nuestro Salvador, quien quiere que todos se salven y lleguen a conocer la verdad… Él dio su vida para comprarles la libertad a todos… (1Tim 2:3,4,6 NTV)

Más adelante en la misma carta, Pablo escribió:

En efecto, si trabajamos y nos esforzamos es porque hemos puesto nuestra esperanza en el Dios viviente, que es el Salvador de todos, especialmente de los que creen (1Tim 4:10 NVI).

Y si alguien cree que Juan se equivoca o no se ha explicado bien, dejemos que el mismo Juan nos explique si quiso decir que Dios es el Salvador de los escogidos o del mundo:

Y nosotros hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para ser el Salvador del mundo (1Jn 4:14 NVI).

Cuando usted, amigo lector, quiere anunciar el evangelio a todos porque quiere que todos se salven, se comporta como un Hijo de Dios que quiere que todos se arrepientan (2Pe 3:9), y que conozcan el amor de Dios, entendiendo que Dios nos dio la palabra de reconciliación para el mundo (2Cor 5:19).

Conclusión

Estos textos que estoy mostrando son la evidencia para validar que el amor de Dios es universal, que se ha derramado y expresado para todos, muy por encima de lo que algunos modernos maestros de la Biblia puedan admitir. La lectura de este pasaje de Juan requiere de una interpretación literal, cualquier otra será un error. Cito aquí a William Barclay, que sobre Juan 3:16 dice que:

Nos habla de la amplitud del amor de Dios. Dios amó y ama al mundo. No sólo a una nación, ni a los buenos, ni a los que Le aman a Él, sino al mundo entero: Los inamables, los que no tienen nadie que los ame, los que aman a Dios y los que ni se acuerdan de El, los que descansan en el amor de Dios y los que lo desprecian… Todos están incluidos en el amor universal de Dios. Como dijo Agustín de Hipona, «Dios nos ama a cada uno de nosotros como si no hubiera más que uno a quien amar. Y así, a todos.»

El amor de Dios es para con todos, dando a todos la oportunidad de salvación por la fe (como bien dice Efesios 2:8,9). Porque el “para que todo aquel que en Él cree no se pierda” habla de quienes aplican definitivamente para la salvación, pero nadie podría argumentar que Dios no le amó ni intentó salvarle. Nadie puede echarle la culpa a Dios por haberse perdido en el infierno. Nuestra fe debe estar puesta en la Palabra de Dios, divinamente inspirada e inerrante.

 

Que el Señor te bendiga.

 

 

Bibliografía Consultada

  • Donald A. Carson, “La Difícil doctrina del amor de Dios”, pág 18.
  • A. T. Robertson, “Imágenes Verbales en el Nuevo Testamento, tomo 5. Pág 74.
  • Samuel Pérez Millos, Comentario Exegético al Texto Griego del Nuevo Testamento, evangelio de Juan. Pág 333-334.
  • Enrique Martorell, “Un Análisis Completo del Texto Griego del Evangelio de Juan”, Vol 4. Pág 44.
  • William Hendriksen, “Comentario al Nuevo Testamento, evangelio según san Juan”.
  • Gordon Fee, “La Lectura Eficaz de la Biblia”, pág 202-203
  • Reasonable Faith: https://es.reasonablefaith.org/question-answer/P80/el-amor-incondicional-de-dios
  • William Barclay, “Comentario al Nuevo Testamento”, Vol 5: Juan I. Editorial Cliie. Pág 163.

Acerca del Autor

Juan Valles
Juan Valles
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Teólogo en formación, predicador del evangelio; apasionado por la apologética y la doctrina cristiana; se dedica al estudio de sectas y movimientos religiosos. Está casado y reside en Caracas.

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